Empatía
¿Reconoces los sentimientos de las demás personas o comprendes el por qué se sienten así? Esta preciada habilidad se llama empatía, capacidad para ponerse en el lugar del otro, experimentando las emociones de los demás como si fueran tuyas.
La empatía involucra emociones propias y por eso se entienden los sentimientos de los demás. Pero además, y básicamente, la empatía incluye la comprensión de las creencias ajenas, deseos, pensamientos y puntos de vista.
Las personas empáticas son mucho mas adaptables a las sutiles señales sociales que indican lo que otros quieren o necesitan; también son capaces de oír a los demás y de comprender tanto sus problemas como cada una de sus acciones.
Por supuesto será más fácil en aquellas personas que han vivido en un ambiente en el que han sido aceptadas y comprendidas, por ejemplo, donde han recibido consuelo cuando lloraban y/o tenían miedo, donde han visto cómo se vivía la preocupación por los demás, entre otros.
Cuando te preguntes por qué la gente no busca apoyo en ti o se retraen a la hora de hablarte de sentimientos, es porque existen barreras que suelen impedir este acercamiento.
A la hora de relacionarte con los demás, entre los errores que más puedes cometer están: escuchar con prejuicios, dejando que tus creencias e ideas influyan al momento de interpretar lo que les sucede, la tendencia a quitarle importancia a lo que le preocupa al otro e intentar ridiculizar sus sentimientos; dar la razón y seguir la corriente, intentar animar sin más, juzgar, ponerse como ejemplo por haber pasado por las mismas experiencias, sentir compasión, etc. Lo único que hace esto es impedir que se produzca una buena relación empática y bloquear la comunicación.
Las personas egocéntricas tienen más dificultades para pensar en los demás y ponerse en su lugar.
Para desarrollar y/o potenciar habilidades empáticas, te recomendamos lo siguiente:
- Escuchar con la mente abierta y sin prejuicios
- Prestar atención y mostrar interés por lo que nos están contando
- No interrumpir mientras nos están hablando
- Evitar convertirte en una experta que se dedica a dar consejos en lugar de intentar sentir lo que el otro siente.
Antes de dar tu opinión sobre el tema, debes esperar a tener información suficiente, cerciorarte de que la otra persona te ha contado todo lo que quería y de que tú haz escuchado e interpretado correctamente lo esencial de su mensaje. Entonces puedes:
- Hacer preguntas abiertas
- Avanzar lentamente en el diálogo
- Hacer saber que los estamos entendiendo (sin necesariamente tener que dar tu consejo y opinión)
- Procurar no herir con tus comentarios
- Ser respetuosa con los sentimientos y pensamientos del otro
- Ser tolerante












