
En lo concerniente al cuidado de tu cuerpo, tu cabello y tu piel, no existen pociones mágicas; sólo la disciplina y la constancia te harán lucir fabulosa. Tu cabello no lucirá suave y sedoso con un solo tratamiento, tu piel no estará tersa y lisa con una sola aplicación de tu crema favorita, ni tu abdomen estará liso y tonificado tras un día de ejercicios abdominales. Sin embargo, si eres constante, algunos tratamientos te mostrarán sus resultados en algunos meses. Aquí te mencionamos algunas rutinas que a mediano plazo obrarán milagros por tu piel y que no requieren demasiado tiempo: unos diez minutos por la mañana y otros diez por la noche, antes de acostarte.
El cuidado de tu piel es una rutina simple y sencilla, pero muy conocida y además, para una mujer moderna, prácticamente obligatoria. Las bases del cuidado de la piel son la limpieza, tonificación, hidratación y además, de modo ocasional pero continuo, la exfoliación.
La limpieza: Es la base para un cutis sano. Sin limpieza no puedes empezar a lucir un cutis terso o cuidado. Debes limpiar tu rostro de forma obligatoria dos veces al día: por la mañana y por la noche, incluso si no te has maquillado. Esto debido a que durante el día, tu rostro va acumulando suciedad, polución, sudor y su propio aceite. Tu piel pasa por un proceso de regeneración y oxigenación cada noche, por lo que debe de encontrarse limpia a la hora de dormir. Puedes utilizar un jabón facial, una crema limpiadora, un gel o un paño; sea el que sea el producto que elijas, siempre debes de tener en cuenta tu tipo de piel (seca, normal, grasa o mixta).
La tonificación: La tonificación es importante porque ayuda a aclarar el cutis, dejándolo limpio y libre de residuos del limpiador. Existen innumerables productos, y la acción de tonificar no lleva más de treinta segundos. Como recomendación, es preferible que optes con tonificadores a base de agua, y no de alcohol.
Humectación: Con un rostro limpio y tonificado, sólo debes aplicarte el hidratante o la crema nutritiva. Es recomendable que durante el día, te apliques una crema hidratante con factor de protección solar, mientras que durante la noche, una crema nutritiva actuará mientras duermes. Una recomendación extra: durante la noche, utiliza una crema para el contorno de ojos, que beneficiará esa delicada zona de tu piel, impidiendo la formación de arrugas y patas de gallo.
La exfoliación: Es una limpieza profunda que se llevará las células muertas, por lo que dotará a tu piel de luminosidad y vida. El mercado te ofrece innumerables productos, desde químicos hasta naturales, e incluso, existen numerosas recetas caseras para elaborar tu propia mascarilla exfoliante a base de sal marina, azúcar, semillas de frutas, avena, etc.
La piel de tu cuerpo: Tu piel te cuida y protege todos los días del año, y a cambio, sólo te pide un cuidado especial de un minuto diario: para que la piel de tu cuerpo permanezca siempre suave y radiante, sólo necesitas aplicarte crema humectante todos los días, en la piel húmeda, después de ducharte. Es una rutina mucho más efectiva que los caros tratamientos que te aplicas dos meses antes de la llegada del verano, y además, muy barato. Cuando humectes tu cuerpo, dale especial atención a las zonas más problemáticas, como los codos y rodillas.
La celulitis: El anticelulítico hará efecto sólo si lo utilizas a diario, con constancia y disciplina. No tires la toalla sólo porque en una semana de tratamiento, esa indeseada piel de naranja persiste en tus glúteos. Coloca tu crema anticelulitis junto a tu hidratante corporal, y recuerda que toda crema debe aplicarse con un masaje en dirección al corazón.
Manos y pies: Unas manos y pies bien hidratados bastan para obtener un aspecto cuidado, aun sin la manicura, la pedicura o el esmalte. Te recomendamos que lleves siempre contigo una crema hidratante de manos, y que te la apliques al menos dos veces al día. También es recomendable que antes de meterte a la cama, te apliques una crema para manos y pies, y luego te des un suave masaje.