Áncash, la bella

Posted on 15th junio 2011 by admin in Destinos deslumbrantes - Tags: ,  

 

 

Este departamento peruano, situado al norte y colindante con la capital, Lima, posee una gran belleza natural, en especial a lo que paisajes montañosos se refiere. La capital de Áncash, la ciudad de Huaraz, se encuentra en el callejón de Huaylas, es decir, entre las cordilleras Negra y Blanca. El clima de Huaraz es muy variado debido a su abrupto relieve, que va desde el nivel del mar hasta pasando los 6 mil metros de altura. En la costa, el clima es variado, con días calurosos y noches frías. Tiene dos estaciones bien definidas: la lluviosa (desde diciembre hasta abril) y la seca (desde mayo hasta noviembre, llamada el “verano andino”).

La ciudad de Huaraz se ubica a 3052 metros sobre el nivel del mar y a 408 kilómetros de la ciudad de Lima. Su clima es templado y semitropical, con una temperatura media anual de 16.2 Cº, con días calurosos y noches frías. La mayor parte del paisaje antiguo de Huaraz, conformado por calles estrechas y grandes casonas de adobe con tejas desapareció a consecuencia del gran terremoto de 1970. Así, sobre los escombros que dejara este sismo se edificó una ciudad moderna, aunque conservadora y al estilo antiguo. Huaraz presenta bellos paisajes naturales y su clima soleado la convierte en uno de los principales destinos turísticos del Perú. Entre sus atractivos destacan el museo arqueológico y los baños termomedicionales de Monterrey, que reciben el agua que desciende de las cordilleras.

Entre los atractivos turísticos de Áncash destacan:

Callejón de Huaylas:

Se trata de un estrecho y alargado valle aluvial, ubicado en medio de dos cordilleras: la Cordillera Blanca (al este, así llamada porque sus montañas son nevadas) y la Cordillera Negra (situada al oeste, y su nombre se debe a que sus montañas son rocosas). El río Santa, que cruza el valle, tiene una gran importancia para el desarrollo de las actividades económicas de los pueblos allí asentados. Por su parte, la ciudad de Huaraz, ubicada en el centro del valle, es el punto de partida principal de las expediciones que se internan en los numerosos atractivos del Parque Nacional Huascarán. Entre las cumbres de este callejón destaca el nevado Alpamayo, que en mayo de 1966 fue declarado por la revista Alpinismus como “La Montaña más Bella del Mundo”, durante el Concurso de Fotografía Escénica de Munich de ese año.

Pachamanca y otros platos característicos:

La pachamanca consiste colocar bajo tierra para cocer diversos tipos de carnes (como cerdo, vaca, cuy y pollo) con tubérculos como el camote, la papa y la yuca, y cubrirlos con piedras precalentadas. Entre otros platos típicos podemos encontrar el picante de cuy, el takapi, chocho, puchero, el caldo de cabeza de cordero, entre otros. Por su parte, los platos costeños se elaboran con mariscos, calamares y pescados como el lenguado, la corvina, la cojinova y la cabrilla.

Danzas y bailes típicos de la región:

La gran riqueza histórica y geográfica de Áncash tiene como correlato la complejidad y belleza de sus expresiones artísticas, en las que la música y la danza se inscriben en el arte integral de la fiesta, recreando mitos y afirmando la memoria colectiva que perdura a través de los años.

El folclore ancashino se caracteriza por sus peculiares danzas, entre las que destaca la chuscada ancashina, que es alegre y bailable. Se combina con el pasacalle, la marinera y el triste. Algunas danzas tienen expresiones de la vida incaica y virreinal, y otras representan la guerra y la conquista. Las más conocidas son: shacshas, huanquillas y antihuanqullas, en las que participan bailarines vestidos con coloridos atuendos. También destacan las danzas conocidas como los capitales, las pallas y los negritos.

El Parque Nacional Huascarán se encuentra ubicado en la Cordillera Blanca, en el callejón de Huaylas, y fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad en 1985. El Parque es una gran fuente de ecoturismo, y un gran atractivo para los alpinistas de todo el mundo, desde los más novatos hasta los veteranos más osados. Asimismo, este Parque ofrece paseos a caballo, esquí, excursiones en bicicleta, arqueología y ascensiones guiadas. El Parque Nacional de Huascarán posee una gran cantidad de microclimas, que lo ha predispuesto a albergar a su vez a una gran variedad de flora y fauna; se han detectado 779 especies de flora altoandina, que incluye 340 géneros y 104 familias. Junto a esta variedad vegetal existen muchas especies de fauna todavía no inventariada ni suficientemente estudiada. Algunos datos apuntan a la existencia de 112 especies de aves de 33 familias, como por ejemplo el cóndor andino, el pato de los torrentes, y la perdiz de puna, entre otras. El nevado Huascarán es el pico más alto del Perú, con una altura de 6768 metros, y constituye un gran atractivo turístico, un lugar perfecto para la práctica del alpinismo y el punto más importante del parque que lleva su nombre. Asimismo, esta montaña constituye un espectáculo natural gracias a su cumbre nevada que resplandece con la luz del sol y que con el transcurrir de las horas adopta diversas gamas de colores que dejan maravillados a quienes las observan. Por otro lado, existen varias leyendas acerca del origen del nombre Huascarán, pero la más verosímil es que «el inca Huayna Cápac a su paso por Yungay le dio el nombre de su hijo primogénito Huáscar a la más alta y bella montaña», por lo que Huascarán también significa «La montaña de Huáscar».

En el Museo Nacional Chavín, donde se exponen y estudian los bienes culturales que han sido recuperados tanto en la zona del monumento arqueológico, como aquellos que se han encontrado en el pueblo, desde la época en que fue excavado por primera vez por el Dr. Julio César Tello Rojas hasta el presente. Por tanto, en este nuevo y fabuloso museo podremos apreciar al Obelisco Tello, los pututos, las cabezas clavas, las vasijas de cerámica, etc; en fin todo un conjunto de objetos culturales que revelan el alto grado de desarrollo que alcanzó nuestra cultura andina, representado, en este caso, en Chavín.

Kuélap, la inexpugnable

Posted on 13th junio 2011 by admin in Destinos deslumbrantes - Tags: ,  

 


Erigida a base de piedra en lo alto de una cesta rocosa a 3000 msnm y rodeada por acantilados y abismos, Kuélap plasma sobre sus muros la palabra “Inexpugnable”. Está construida a base de grandes bloques de piedra caliza en forma de dos plataformas superpuestas, sobre las que se levantaba un espectacular poblado. Kuélap posee una longitud de 584 metros de largo y 100 de ancho. Su muro perimetral, principal estructura en cuanto a magnitud se refiere, posee una altura de 20 metros. Se orienta de sur a norte y las características de sus ruinas lo hacen comparable a Sacsayhuamán e incluso a Machu Picchu.

A lo largo de la fortaleza se pueden encontrar tres entradas, dos de ellas orientadas hacia el este y una hacia el oeste, todas edificadas a modo de enormes callejones con forma de embudo, los mismos que se estrechan a medida que bajan hacia la entrada, hasta que finalmente ésta posee el ancho suficiente para permitir el ingreso de una sola persona a la vez. Sobre el extremo sur sobresale una construcción circular, de forma cónica invertida y de casi seis metros de longitud: se le llama “el tintero”, del cual se cree que cumplía una función ceremonial.

Kuélap se ubica en lo alto de un cerro a 3000 m.s.n.m, en pleno bosque de neblina y rodeada de precipicios y farallones, sobre el valle del río Utcubamba, Amazonas. Las enormes murallas defensivas sirvieron de contención y circulación, delimitando los llamados “pueblo bajo” y “pueblo alto”. Estas características fueron las que la hicieron absolutamente inexpugnable.

La ciudadela se encuentra a tres horas de carretera afirmada desde Chachapoyas, siguiendo el contorno del río Utcubamba, por territorios que otrora fueran las tierras de los chachapoyas. Esta etnia habría migrado en busca de un territorio más seguro donde edificar su fortaleza y para asentarse en los terrenos aledaños. Todo el trayecto, incluso el último tramo, se encuentra habilitado por una carretera afirmada e increíblemente, Kuélap posee un estacionamiento.
Kuélap se encuentra a 74 km. (5 horas) al suroeste de Chachapoyas, capital del departamento de Amazonas, (Perú). Primero hay que llegar hasta el poblado de Tingo, en el kilómetro 21, y tomar la trocha afirmada que parte del pueblo rumbo a la ciudadela.

Moray y Maras

Posted on 31st mayo 2011 by admin in Destinos deslumbrantes - Tags: ,  

 

 

Imprescindibles dentro del circuito del fecundo Valle Sagrado de los Incas, Moray y Maras guardan edificaciones prehispánicas y coloniales que siguen siendo un misterio para la ciencia moderna.

Moray y Maras se ubican en el famoso Valle Sagrado de los Incas, formado por el río Urubamba-Vilcanota, a pocos kilómetros al norte de Cusco. Conforman, junto Ollantaytambo, Písac, Lamay, Coya, Yucay, Urubamba y Chinchero, un circuito de pueblos de origen incaico ubicados a lo largo de este paso de tierras fértiles, las cuales se dedican en un 90% al cultivo del maíz.

El pintoresco poblado de Maras (3028 msnm) se ubica a 67 kilómetros al noroeste de Cusco. Fundada por el español pedro Ortiz de Oré, este pequeño poblado fue lugar de residencia de los descendientes de los incas de Hurin Cusco, quienes se vieron obligados a abandonar sus castillos y se refugiaron en Maras. Este hecho originó una próspera población colonial, por lo que Maras posee una buena iglesia y varias casonas cuyas fachadas lucen escudos de nobles indígenas. Este poblado sirvió de bastión para la guerra iniciada por Manco Inca al sublevarse contra los españoles, y fue punto de salida para la invasión a Ollantaytambo.

Desde Maras puede apreciarse la cordillera de Urubamba con sus cumbres níveas, “La Verónica” (5682 metros) y el “Chikón” (5530 metros). En la comunidad campesina de Pichingoto  se encuentran las famosas minas de sal (llamadas localmente ‘salineras’), cuya explotación se remonta al periodo incaico y persiste hasta la actualidad. Desde las salineras discurre un sendero afirmado (ideal para trekking o bicicleta de montaña) que conduce a los poblados de Tarabamba y Pichingoto. En el poblado de Riobamba se realiza cada 15 de agosto una colorida feria en la que pobladores del Altiplano acuden intercambiar sus ollas de barro por el maíz del valle mediante el milenario sistema de trueque.

Y si se encuentra en Maras, le recomendamos que no se pierda una joya de la arquitectura incaica: Moray (3176 msnm), a sólo 7 kilómetros al oeste de Maras desde un camino afirmado. Se trata de un conjunto arquitectónico compuesto por un sistema de andenes o terrazas agrícolas concéntricas de 150 metros de profundidad, los cuales presentan muros de contención conectados por un gran sistema de irrigación. Llama la atención la gran cantidad de microclimas, equivalente a un invernadero de nuestros días, que se logró recrear en diferentes niveles de andenería, a lo largo de 30 metros de profundidad. Según algunos científicos, esta gran obra arquitectónica habría servido como un gran laboratorio agrícola donde los incas lograron crear diversos tipos de cultivos. Otras teorías afirman incluso que Moray tuvo vínculos con fuerzas extraterrestres. Sin embargo, las evidencias encontradas llevan a creer que la región era un centro ritual dedicado al culto al agua y a las fuerzas sobrenaturales.

La ruta de acceso a Moray es algo complicada y no siempre se encuentra en buen estado (especialmente después de las lluvias), por lo que es recomendable contactar a un guía en la localidad o pedir información durante el recorrido. Moray es quizá el conjunto arqueológico más enigmático del Cusco prehispánico, poseedor de una enorme belleza paisajística.

 

Caral, más allá de la historia

Posted on 14th mayo 2011 by admin in Destinos deslumbrantes - Tags: ,  

 

Considerada la civilización más antigua de América, la ciudadela de Caral es contemporánea a las culturas de Mesopotamia, India y China. En su momento, albergó entre 1000 y 3000 habitantes. Debido a su antigüedad, puede considerarse como una de las cunas de la civilización del mundo. Su nombre deviene de la palabra Qaqaq, que significa “regalar, ofrecer”, lo que hace suponer que Caral era una ciudadela con funciones ceremoniales, sitio donde se realizaban ofrendas. Prueba de ello son los restos y reliquias impregnados de religiosidad, no sólo en los espacios públicos, sino también en las viviendas.

La primera civilización de América fue descubierta por la antropóloga peruana Ruth Shady, quien visitó en el sitio arqueológico por primera vez en 1994. En el año 1997, Shady presentó un libro en el que afirmó que Caral tiene una antigüedad que data de los años 3000 a 2000 a.C., informaron que consolidó con las excavaciones realizadas en los años siguientes.

La ciudadela de Caral se ubica en el valle de Supe de Lima, en la región nor-central peruana, y floreció entre los años 3000 y 2000 a.C., en el período denominado Precerámico del Arcaico Tardío. El término “precerámico” se refiere a un momento de la historia caracterizado por la ausencia de restos de cerámica y de expresiones artísticas, cuya mayor expresión lo constituyen sus construcciones arquitectónicas monumentales.

En función a su extensión de al menos 65 hectáreas puede deducirse que Caral habría albergado entre 1000 y 3000 habitantes. Esta ciudadela fue escenario donde, por primera vez en su historia, la sociedad peruana tuvo un gobierno central, un estado y una religión.

Los habitantes de Caral cultivaron la tierra, pescaron, elaboraron herramientas, practicaron el comercio con pobladores de regiones lejanas y construyeron pirámides. De estas pirámides, seis se destinaron al uso público y se dispusieron alrededor de la plaza, otras dos que se hallaban hundidas y algunas más se edificaron en menor tamaño. Estos diseños y su distribución sugieren una civilización estratificada.
Conjuntamente a la ciudadela de Caral, existieron otros 19 asentamientos con construcciones públicas, entre ellos Chupacigarro (a 1 Km. de distancia, al oeste), Peñico, Allpacoto, Pueblo Nuevo y Huachan. De estas edificaciones, Caral se encuentra entre los mejor conservados, debido quizá a la baja calidad y escasez de sus piezas, las mismas que pudieron haber sido objeto de saqueos.
Caral continúa siendo un misterio, pues cuestiones sobre organización, recursos alimenticios y funciones políticas permanecen sin conocerse.

Valle Sagrado de los Incas, habla la tierra

Posted on 5th mayo 2011 by admin in Destinos deslumbrantes - Tags: ,  

 

 

 

Debido a su gran productividad, el Valle Sagrado de los Incas fue “tierra fértil” para el crecimiento de diversos pueblos prehispánicos que encontraron en sus tierras un paraíso para vivir.

El Valle Sagrado de los Incas fue otrora la llamada “despensa de los incas”, debido a su enorme fertilidad. Se ubica entre los pueblos de Písac y Ollantaytambo, siguiendo el curso del río Vilcanota. Hoy, estas tierras se utilizan casi en un 90% para el cultivo del maíz, producto famoso mundialmente por su gran calidad y delicioso sabor. El maíz es preparado a lo largo de los distintos pueblos del valle con un estilo diferente.

La puerta de entrada al Valle Sagrado de los Incas es el poblado de Písac. En esta localidad se realizan, cada domingo, una colorida feria agrícola, que congrega a pobladores de diferentes poblados del valle, y la misa dominical, realizada en quechua con la participación de los curacas de los poblados aledaños.

En Písac se levanta uno de los principales asentamientos incas del valle, compuesto por un amplio sistema de terrazas, un templo religioso, un reloj solar o intihuatana y una fortaleza, todo tallado finamente en piedra.

Siguiendo el curso del valle encontraremos a Calca, un pueblo dominado por la presencia imponente de los nevados Pitusiray y Sawasiray, Apus sagrados de los incas y parte importante en el pensamiento mágico-religioso andino. Calca es también punto de ingreso a los valles tropicales de Lares y la Convención.

Yucai queda a la margen derecha del río Vilcanota y es un pequeño poblado de origen inca, donde encontramos los restos del palacio de Sayri Túpac, uno de los incas rebeldes de Vilcabamba.

Emplazado en el centro del valle y al pie del nevado Chicón, Urubamba es conocido como “la perla del Vilcanota”, por la impresionante belleza de su campiña.

El pequeño poblado de Maras se ubica al sur del valle. Desde esta localidad es muy recomendable continuar hasta Moray para deleitarse con una verdadera joya de la ingeniería incaica: un conjunto de terrazas circulares concéntricas de 150 metros de profundidad, cuyo uso sigue siendo un enigma para la ciencia.

En la parte alta del valle encontramos al poblado de Chinchero, dominado por la Cordillera de Vilcanota y poseedor de algunos de los más bellos paisajes agrícolas de Perú.

Finalmente encontramos Ollantaytambo, el último pueblo de valle y quizás el que mejor conserva su apariencia incaica original. Allí, los incas construyeron un importante centro militar, religioso y agrícola. En lo alto del cerro que domina el pueblo hay una fortaleza, construida para custodiar el valle de una posible invasión de etnias selváticas, a la que se llega por unas largas escalinatas. Sus muros de piedra labrada y sus terrazas son de una belleza indescriptible.

El Valle Sagrado de los Incas se levanta sobre las bases de la sabiduría incaica y la riqueza natural, en un punto de confluencia de la labor del hombre con la de la naturaleza.

Cómo llegar: La mejor forma de realizar una visita al Valle Sagrado de los Incas es desde Písac, ubicada a 30 km. (1 hora) al noreste de Cusco por carretera asfaltada. Desde allí, y siempre con rumbo noroeste, podrá recorrer el resto de poblados que conforman el valle.

Chavín de Huántar, templo de gigantes

Posted on 25th abril 2011 by admin in Sin categoria - Tags: , ,  

 

administración agraria y de culto, el sitio arqueológico de Chavín de Huántar fue sobre todo un centro de peregrinación al que los viajeros llegaban buscando oráculos.

En 1616, el cronista Vásquez de Espinosa llegó a Áncash y bajó al valle de Mosna, en la falda oriental de la cordillera Blanca. Allí encontró unas antiguas ruinas de abrumadoras dimensiones, enteramente construidas en piedra. Los locales atribuían la edificación de Chavín de Huántar a una desaparecida raza de gigantes y afirmaron que, en tiempos remotos, había servido como de centro de culto y peregrinaje. Por ello, Vásquez de Espinosa lo compara con Roma o con Jerusalén.

El sitio arqueológico de Chavín de Huántar (3185 msnm) abarca aproximadamente 13 hectáreas y comprende cuatro edificaciones y tres plataformas de accesos escalonados, dos plazas hundidas y un complejo sistema de galerías subterráneas.

Julio C. Tello inició la identificación arqueológica del sitio en 1919, concluyendo que el monumento había poseído un carácter sagrado de templo, y destacó la importancia del mismo en el proceso de surgimiento de la civilización andina. Según Tello, los rasgos zoomorfos en las figuras divinas de Chavín pondrían en evidencia el origen amazónico de esta cultura. Para los científicos, llama la atención que Chavín de Huántar no posea una edificación homogénea y por el contrario, presente cortes aparentemente formados por bloques independientes.

Los criterios para la construcción de este antiguo centro ceremonial parecen haber sido elegidos exclusivamente bajo criterios mágico-religiosos, pues de otro modo, los Chavín podrían haber elegido un valle más productivo que el del estrecho de Mosna. Los criterios mágico-religiosos de los Chavín habrían coincidido con los de los incas cuando edificaron Cusco entre los riachuelos de Tullumanu y Huatanay, en lugar del ubérrimo valle del Urubamba-Vilcanota.
Entre los recintos subterráneos fueron hallados diversos recipientes y objetos artesanales, junto con restos de sacrificios humanos y de animales. Se encontró piezas de cerámica provenientes de sitios de culturas muy distantes, tales como Lambayeque, Huanuco y Lima, pruebas del carácter de culto y peregrinación de este templo.

Pacaya-Samiria: La Reserva Nacional más grande del Perú

Posted on 11th abril 2011 by admin in Destinos deslumbrantes - Tags:  

 

Con una extensión superior a las 2 millones de hectáreas, la Reserva Nacional de Pacaya-Samiria es el área protegida más grande del Perú y condensa en una sola región la diversidad de un país completo. Esta reserva se ubica en el departamento de Loreto y se encuentra cercada por los ríos Ucayali, al sur, y por el Marañón, al norte.
La reserva de Pacaya-Samiria posee lagos, cochas, pantanos y humedales, hábitats de una enorme diversidad de animales y plantas y comprende tres cuencas hidrográficas: la del Samiria, Pacaya y Yanacu-Pucate. Complemente el paisaje un típico clima tropical, muy húmedo y caluroso: la temperatura promedio es de 27ºC y las precipitaciones alcanzan los 3000 mm. anuales. Sus húmedos terrenos son planos, y se inundan estacionalmente, poblados de vegetación y rasgados por ríos, lagos y lagunas.
Un paseo alrededor del río podría parecer, para el viajero poco experimentado, monótono y uniforme. Pero la selva guarda sus secretos. Detrás de cada verde follaje, debajo del agua, entre las piedras y en los huecos de los árboles, mil y un ojo avizores observan con atención hasta descubrir una presa distraída entre las ramas oscuras o las cristalinas aguas. Y si de apariencias se trata, el sencillo río es fuente de vida de una colorida y variadísima flora y fauna, que va desde sus orillas y la superficie hasta sus profundidades y parajes ocultos.

Debajo de sus cauces, sobre todo durante determinadas temporadas y lugares, el río parece “una plaza de pueblo en día de feria”, como diría el naturalista brasileño Tales Alvarenga. Los habitantes del río se trasladan constantemente de un lugar a otro, en multitudes de peces de distintas especies que van desde el enorme paiche que llega a pesar 200 kilos y medir 3 metros, la araguana o el bagre las gamitanas, sábalos, dorados y boquichicos que forman enormes cardúmenes en busca de pequeños peces que devorar. Pero el río no sólo alberga a los peces.

En sus aguas, al menos dos tipos de cocodrilos encuentran alimento: el caimán blanco abundante en las partes poco profundas, y el caimán negro de las cochas de aguas mansas. Encontramos la tortuga charapa símbolo de la amazonía y la tortuga taricaya pariente cercano de ésta. Añaden belleza al paisaje el delfín rosado cuyas acrobacias pueden verse desde las embarcaciones y el delfín gris el gran lobo de río enorme nutria de carácter curioso que nada en grupos familiares. Silenciosa y gigantesca se desliza la anaconda o yacumama llamada por los indígenas la “madre del agua”.

El pacífico manatí o vaca marina amable gigante en peligro de extinción, nada a la búsqueda de vegetales flotantes con que alimentarse. Encontramos 12 especies de primates y unas 500 variedades de aves.
Pacaya-Samiria es un enorme collage de vida que conlleva la muerte y calma aparente dentro de un círculo de supervivencia, delicado equilibrio que, afortunadamente, la mano del hombre no ha logrado aún trastocar.

Reserva de Biósfera del Noroeste

Posted on 6th abril 2011 by admin in Sin categoria - Tags: ,  

 


Primera área protegida por el Estado, la Reserva Biosfera del Noroeste se encuentra entre las tres principales regiones mundiales en número de especies de aves endémicas amenazadas e involucra tres áreas naturales protegidas: el Parque Nacional Cerros de Amotape, el Coto de Caza el Angolo y la Zona Reservada de Tumbes.

La importancia biológica de la RBNO fue reconocida por la UNESCO el 1 de marzo de 1977, al ser nombrada Reserva de Biosfera, poniendo de manifiesto el importante valor mundial de su biodiversidad, que estriba principalmente en la gran cantidad de aves que pueblan la reserva, convirtiéndola en una de las tres regiones más importantes del mundo para la conservación de especies amenazadas de aves endémicas.

Las áreas protegidas que integran la reserva tienen como objetivo preservar muestras representativas del bosque seco tropical, bosque tropical del pacífico y los manglares, así como a las especies que ésos albergan, las cuales se encuentran entre las más amenazadas del mundo.

El Coto de Caza “El Angolo” posee una fauna muy rica y variada; la Zona Reservada de Tumbes se encontraba, hasta hace cerca de una década, dentro de la categoría de Bosque Nacional, estatus que favorecía la extracción de la madera en lugar de proteger a los bosques, por lo que fue cambiado a Zona Reservada. Presenta dos ecorregiones bien diferenciadas, el bosque seco y el bosque tropical.

El Parque Nacional Cerros de Amotape se encuentra a pocos kilómetros de la Zona Reservada de Tumbes, pero posee otro clima, el bosque seco ecuatorial. En esta zona se han registrado 44 especies de árboles, más de 100 especies de animales, 47 de plantas arbustivas y cuatro de orquídeas.

El venado cola blanca es la especie más representativa de la Biosfera del Noroeste. Se trata de un cérvido muy bien adaptado a la vida del bosque seco, aunque se le puede encontrar en casi todo el continente americano, dentro de un gran rango de distribución de ecosistemas que oscila desde zonas a nivel del mar hasta los 4000 msnm.

Se puede ingresar a la Reserva Biosfera del Noroeste a través de cualquiera de sus reservas: La primera es por el Coto de Caza El Angolo, a través del departamento de Piura (Sullana); la segunda alternativa se encuentra en el Parque Nacional Cerros de Amotape, cuyo acceso se recomienda por el departamento de Tumbes; como tercera ruta encontramos la zona reservada de Tumbes y como cuarta alternativa de entrada se efectúa través de la zona de los Manglares de Tumbes.

Máncora, el paraíso está en el norte

Posted on 9th marzo 2011 by admin in Destinos deslumbrantes - Tags: ,  

 

Considerada uno de los balnearios más hermosos de la costa sudamericana, Máncora ofrece un espectáculo de mar azul, pesca abundante, arenas blancas, sol eterno y paz perfecta.

El arco a la entrada de Máncora se encuentra decorado con decenas de luces fosforescentes (de esas que utilizan los ciclistas para evitar ser arrollados) y coronado por el curioso escudo del balneario: una tabla hawaiana, dos merlines y un algarrobo sostenidos por el lema Máncora, paraíso del turismo y del amor.

Antes de atravesar el arco, tome conciencia de que está por traspasar el umbral que lo lleva a otra dimensión, un paralelo donde no se toman en cuenta el tiempo ni el espacio. A donde se tenga que ir, se va sin prisa. Máncora paraliza el tiempo y detiene el sol en sus cielos azules.

Tal vez sea por sus blancas arenas, su verano eterno, sus aguas tibias o la paz del aire, que el viajero siente haber llegado a su puerto. Muchos han visto alterados sus planes de pasar un fin de semana en sus aguas transparentes para adoptar el título de residente permanente.

A ambos márgenes de la Carretera, la avenida principal de Máncora, se extienden restaurantes, hoteles y tiendas de souvenirs. También se pueden encontrar albergues y casas de alquiler. En el extremo norte se extiende un pequeño mercado y algunas boticas. En Máncora se puede encontrar de todo a todos los precios.

Para los amantes de la aventura, las olas del norte son perfectas para la práctica del surf, especialmente durante la temporada de crecida (verano) También es posible visitar Quebrada Fernández, ideal para apreciar los densos bosques de algarrobo y sus pintorescos caseríos, y puerta de entrada al Parque Nacional Cerros de Amotape. Otro infaltable es la visita la zona de playa de Las Pocitas, a 2 km de Máncora, ideal para los deportes acuáticos y famosa por la formación de piscinas naturales entre las rocas cada vez que baja la marea.
Máncora se erige en las arenas del tiempo, detenida entre el mar y la tierra al brillo dorado del rey sol.

La gastronomía mancoreña es fresca, licenciosa, fruto de la abundancia que se siente en el sabor de sus platos. El sabor de Mánora encuentra su máxima expresión las langostas, los langostinos y el pescado fresco, abundante en estas tierras (recomendamos los medallones de atún, el robalo y, por supuesto, el mero). Los mancoreños afirman poder pescar hasta 100 variedades de pescado, lo que no es de extrañar en un pueblo que vive en torno a lo que mar les de o les quite.
Entre los restaurantes favoritos de los lugareños y visitantes encontramos al Pez Espada, de más de cincuenta años de existencia, como lo testifica el cartel pegado en la puerta. El Pez Espada es uno de los corazones del balneario, donde además de disfrutar de algún platillo local uno aprende mucho de la historia de Máncora y del carácter de su gente.

Pero Máncora no sólo vive del pescado. En sus distintos restaurantes encontramos juguerías, pollerías, parrilladas y pizzerías, ideales para que el viajero deguste los más famosos platos de la gastronomía peruana.

Pisco-Paracas: La vida en el mar

Posted on 18th enero 2011 by admin in Destinos deslumbrantes - Tags: ,  

 

A sólo cuatro horas de Lima, capital del Perú, se encuentra una tranquila ciudad, famosa por haber sido el epicentro del terrible terremoto de agosto del año 2007, todavía en recuperación. Sin embargo, esta locación es el punto de partida para dos metas imprescindibles para todo amante de la belleza paisajística marina: nos estamos refiriendo a las islas Ballestas y a la Reserva Nacional de Paracas.

Saliendo de Pisco, el viajero puede tomar un simple colectivo que lo llevará en veinte minutos al embarcadero artesanal El Chaco, desde donde se deben tomar los tours guiados a las islas Ballestas. Es recomendable que el turista arribe al puerto muy temprano, antes de las 7 de la mañana (8 de la mañana en temporada baja) porque los botes parten a esa hora; asimismo, el trayecto a las isla se caracteriza por el viento y el frío del mar, por lo que llevar una chompa ligera puede ser una buena idea. El coste del tour es de aproximadamente 40 soles (alrededor de 15 dólares americanos), y dura entre 2 horas y media y 3 horas.

Las islas Ballestas se encuentran en el mar de Humbolt, una gran masa de aguas frías, y azules debido a la presencia de la mencionada corriente, formada por el ascenso de aguas profundas, que junto con el plancton, atraen a una gran cantidad de vida marina. Entre las especies más comunes se encuentran el lobo chusco de mar, el pingüino de Humbolt, el delfín común, el flamenco, el piquero, el guanay y el zarcillo. El escenario es un conjunto deslumbrante de belleza viva y natural.

El siguiente destino, la Reserva de Paracas, es un conjunto de playas que bañan las costas del desierto pisqueño, cuyas arenas doradas contrastan fuertemente con el agua azul y siempre fría del mar de Humbolt. Entre todas su playas destaca La mina, la más hermosa de ellas, caracterizada por sus arenas blancas y sus aguas puras. Para llegar a esta playa, el viajero deberá tomar un vehículo particular (taxi) cuyo coste aproximado es de 50 soles (alrededor de 19 dólares).

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